Cómo actualizar tu PC de forma óptima

No importa la configuración que hayas montado en tu nuevo PC, antes o después acabará necesitando una puesta al día para seguir funcionando de forma óptima. Cuando llega este momento muchos usuarios optan por comprar un equipo nuevo, pero lo cierto es que en la mayoría de los casos actualizar un PC nos permite darle una segunda vida con un gasto mínimo.

Al montar un PC nuevo tenemos que comprar todos los componentes, con el gasto que ello supone, mientras que al actualizarlo podemos aprovechar la mayoría de los componentes que ya teníamos. Sin embargo, debemos tener en cuenta que actualizar puede ser complicado, sobre todo si no tenemos claro qué pasos debemos dar y qué necesitamos cambiar realmente.

A esto debemos unir otras cuestiones importantes, el presupuesto del que disponemos, los objetivos que tenemos marcados y la configuración base de la que vamos a partir. Debemos valorar todo esto en conjunto para acertar a la hora de actualizar un PC, ya que de lo contrario puede que acabemos comprando componentes que no cubran del todo nuestras necesidades, que perdamos la oportunidad de adquirir otros con mejor relación calidad-precio o que incluso lleguemos a comprar piezas que no son compatibles con los componentes que vamos a mantener.

Sé que actualizar un PC de forma óptima puede llegar a abrumar, y por eso quiero ayudar con esta guía en la que abarcaremos este tema de forma amplia, valorando las claves más importantes y dejando claro qué debemos y qué no debemos hacer.

Consideraciones previas: piensa antes de actualizar un PC

Lo primero que debemos pensar es qué queremos hacer con el PC que vamos a actualizar, es decir, el uso que le vamos a dar y qué rendimiento esperamos. Ya que de ello dependerán cosas tan importantes como el presupuesto que vamos a necesitar, el tema de la compatibilidad a nivel de hardware y los componentes que deberemos priorizar. Podemos dividir este tema en dos categorías:

Ofimática y multimedia

Es una de las actualizaciones más económicas y más sencillas. En general debemos priorizar el disco, que debería ser un SSD, la memoria RAM, que en ningún caso debería bajar de los 4 GB, y el procesador, que debería tener al menos dos núcleos. En este caso con algo tan simple como un SSD de menos de $1000 podemos dar una segunda vida a un equipo que parecía obsoleto.

Juegos y trabajo con aplicaciones profesionales

El rendimiento de los juegos dependerá principalmente de la tarjeta gráfica, así que esa debe ser nuestra prioridad, siempre que el procesador y la RAM cumplan el mínimo necesario para ofrecer una experiencia aceptable. Mínimo A8 9600 y 8GB de ram. Si trabajas con aplicaciones de renderizado y de edición de fotografía y vídeo en las que tanto GPU como CPU y RAM tienen un peso importante tu meta debe ser equilibrar esos tres componentes, centrando tus esfuerzos en aquél que presente mayores carencias.

Es importante recordar que subir de 8 GB de RAM a 16 GB de RAM puede marcar una diferencia muy grande, y que una GPU muy potente sin una CPU capaz de paralelizar altas cargas de trabajo no hará milagros. En resumen, debemos apostar por el equilibrio.

Errores que no debes cometer a la hora de actualizar

La complejidad que conlleva actualizar un PC, unida a los mitos y a la información errónea que hay Internet, hace que resulte muy fácil cometer errores que pueden acabar arruinando por completo un proceso de renovación. Por ejemplo, pensar que con más memoria RAM vamos a poder disfrutar de una multitarea perfecta es un error, ya que también influyen otros componentes como el procesador. De igual modo montar una tarjeta gráfica de mayor potencia puede ayudarnos a mejorar nuestra experiencia en juegos, pero no hará milagros si nuestra RAM y nuestra CPU no llegan aun nivel mínimo.

Otro error habitual es forzar el uso de componentes o de accesorios de gama alta en configuraciones desequilibradas que se acaban convirtiendo en una locura. Evita estos errores importantes a la hora de actualizar un PC.

Limitarte a comprar componentes nuevos

El mercado de segunda mano son una excelente opción si tenemos un presupuesto muy reducido, y pueden llegar a convertirse, en algunos casos, en la única opción viable, así que no debemos ignorarlo.

Imagina que quieres actualizar un equipo que tiene una placa base con socket LGA1155, donde tienes instalado un Core i3 2100. Esa generación de procesadores fue descatalogada hace tiempo, así que no encontrarás unidades nuevas, y si te limitas al sector profesional acabarás pagando precios muy altos. El desgaste de un micro es básicamente efímero y comprar uno usado con garantia es una buena idea.

Priorizar solo un componente

Si tienes un Core i3 2100 con 4 GB de RAM y una GTS 250 y decides invertir 250uss en comprar una GTX 1070 de segunda mano habrás tomado una mala decisión, ya que tendrás un desequilibrio enorme.

Lo ideal habría sido repartir esos 250uss y comprar un Core i5 2500 (unos 35uss), ampliar la RAM a 8 GB (un módulo de 4 GB de DDR3 de segunda mano ronda los 15uss) y comprar una tarjeta gráfica con los 200uss restantes.

Más no es siempre sinónimo de mejor

Elevar la RAM de 8 GB a 16 GB no hará que tus juegos funcionen mejor, y tampoco hará magia en trabajos de renderizado si tu CPU y tu GPU no están a la altura. Pero esto no es todo, en el caso de la memoria también debemos tener en cuenta la velocidad y la configuración escogida. Los procesadores antiguos que utilizan memoria DDR3 mejoran de forma notable su rendimiento cuando se acompañan de memoria más rápida. Por ejemplo, un Core i5 4690K sigue ofreciendo un rendimiento muy bueno con memorias a 2.133 MHz, pero pierde potencial con memorias a 1.600 MHz e inferiores.

Con los procesadores Ryzen la velocidad de la memoria también influye debido a las particularidades de la arquitectura MCM que utiliza AMD. Lo ideal es equilibrar cantidad y frecuencias, buscando siempre memorias que estén, como mínimo, en la franja de los 2.666-2.933 MHz. Si vamos a utilizar una GPU integrada debemos recordar que instalar dos módulos para aprovechar el doble canal puede suponer una mejora de rendimiento de hasta el 30%.

Equilibrar cantidad y calidad es fundamental, no solo cuando hablamos de RAM, también cuando nos referimos a procesadores y tarjetas gráficas. Un procesador de ocho núcleos como el FX 8300 ofrece un rendimiento  inferior al de un Ryzen 5 1500X con cuatro núcleos y ocho hilos, y una tarjeta gráfica con más memoria no tiene por qué ser mejor que otra con menos memoria.

Buscar lo último del mercado (y lo más caro)

Los componentes que mejor valor precio-prestaciones ofrecen son los modelos de gama media y gama-media alta. Por ejemplo, la GTX 970 ofrecía en su momento un rendimiento muy similar al de la GTX 980 (un 15% menos de media) y llegó a costar 250 uss menos (casi un 40% menos).

También es buena idea mirar componentes que estén una o dos generaciones por detrás de los actuales, ya que en la mayoría de los casos siguen ofreciendo un rendimiento sobresaliente y tienen precios muy bajos. En este sentido uno de los mejores ejemplos lo tenemos en los  procesadores Ryzen serie 1000, que ofrecen un valor excelente para el precio que tienen. No busques lo último ni lo más caro, si quieres hacer una buena inversión busca lo que mejor relación precio-prestaciones.

Olvidarnos de ciertos componentes

Es probable que hayamos dejado algún componente sin cambiar durante varios años. Esto puede acabar siendo un problema importante, no solo por el desgaste que acumulan debido al uso continuado durante largos periodos de tiempo, sino también porque pueden acabar generando limitaciones.

En un Core i3 2100, 4 GB de RAM y una GTS 250, imagina que actualizas a un Core i5 2500, amplías a 8 GB de RAM y montas una RX 580 con 4 GB de memoria gráfica, manteniendo fuente de alimentación, caja, sistema de refrigeración y disco duro.

Pasan dos años y decides volver a actualizar. En esta ocasión te vas a un Core i7 2600 para apurar al máximo tu plataforma, montas 16 GB de RAM y sustituyes la Radeon RX 580 por una Radeon RX Vega 56, dejando el resto de componentes sin cambiar. Puede que sigas disfrutando de una buena experiencia de uso, pero deberías empezar a plantearte cambiar el disco duro por un SSD, buscar una fuente que vaya más holgada y un sistema de refrigeración que mantenga temperaturas de trabajo más frescas.

Consejos finales para evitar sorpresas

  • Asegurarnos de que los componentes cabrán en nuestra caja, sin tener que sacrificar flujo de aire ni complicar en exceso la gestión del cableado.
  • Comprobar que nuestra fuente de alimentación tiene potencia suficiente para alimentar los nuevos componentes, y que dispone de los cables necesarios.
  • Revisar que la placa base cuenta con los conectores y ranuras necesarias para poder utilizar de forma óptima los nuevos componentes.
  • Ver si el sistema operativo que utilizamos es compatible con los nuevos componentes, y si el fabricante ofrece controladores oficiales para el mismo (lo normal es que sí).
  • Valorar el desequilibrio, que crearemos al actualizar el PC con los componentes que tenemos en mente.

Esperamos que estas recomendaciones te hayan sido muy útiles. si aun tienes dudas no dudes en comunicarte con nosotros.

Comments

  • lucas
    Responder

    muy buenos consejos aunque como no se nada te di mi pc para actualizarla